Receta de costillas ala bbq al horno kush


Le di otro mordisco al bocadillo. Y entonces… no necesité oír el rugido de la multitud para saberlo. Y eso que mi dormitorio estaba situado en el lado opuesto del pasillo.

Me miraba de una manera extraña. Hasta que volvía a dormirme. Y por primera vez en mi vida, me sentí impaciente ante la llegada de la primavera.

No podía parar de reír. Y creo que Baba también lo creía. Por supuesto que no. Corría perpendicular a la calle principal que dividía el bazar en dos partes.

Alrededor de la mesa dispuso cojines para que pudieran sentarse allí un mínimo de veinte personas y meter los pies dentro. Todavía no quería verlo. Y me han abierto los ojos. Yo me quedaba sentado junto a la puerta, con las rodillas pegadas al pecho, a veces una hora, a veces dos, escuchando sus conversaciones y sus carcajadas. Cuando todavía faltaban dos horas para la oración de la tarde, lo colgaron de la rama de un roble.

Emitía un sonido parecido al de una pajarita de papel batiendo las alas. Daba vueltas de un lado a otro, hacía sombras chinescas en la pared e incluso salía a la terraza en plena noche envuelto en una manta. Capón relleno de Navidad. Cuando Baba finalizó su discurso, la gente se puso en pie y lo vitoreó. El aroma de mantu estofado y pakora frita salía en desorden de azoteas y puertas abiertas.


Costillas de cerdo al horno con salsa barbacoa casera


La casa de Baba estaba a un kilómetro de distancia. Cuando llegué a las verjas de hierro, Alí me esperaba al otro lado. Lo he visto con mis propios ojos. Y no de esos en blanco receta de costillas ala bbq al horno kush negro.

Aunque sin serlo del todo, aquello receta pite me e byrekut, como mínimo, el principio del fin. Alí se detuvo con un tronco en una mano. De hecho, había sido él el creador de la mofa de Babalu:

Al menos, no en el sentido normal. Agradecí aquellas primeras sombras del anochecer que caían sobre el rostro de Hassan y ocultaban el mío. Yo era uno de los voladores que resistían. Se acercaba una cometa roja…, la pillaría a tiempo. Y bajo el mismo techo articulamos nuestras primeras palabras.



Costillitas con salsa BBQ al horno


Cuando llegué a las verjas de hierro, Alí me esperaba al otro lado. Baba hablaba sobre aquella ocasión en que cortó catorce cometas en un solo día. De pronto decidí jugar un poco con él. Volvió a ponerse los guantes.

Era un trofeo de honor, algo que se mostraba sobre un manto para que lo admiraran los invitados. Cuando resultó evidente que yo no había heredado ni una pizca de su talento deportivo, se propuso convertirme en un espectador apasionado. Hassan me devolvió la sonrisa.

Baba soltó un suspiro de impaciencia. Pero burlarme de Hassan tenía algo de fascinante, aunque en el mal sentido. Levanté la vista y vi que corríamos en dirección contraria a la que seguía la cometa, que volaba a la deriva. Regresé entonces hacia el camino lleno de baches que corría paralelo al barranco nevado.

Yo no sabía qué pensar. La tradición manda dividir la carne en tercios, uno para la familia, otro para los amigos y otro para los pobres. Dicen que los ojos son las ventanas del alma. Y el labio partido, a medio terminar, como si al fabricante de muñecas chinas se le hubiera escurrido el instrumento de la mano o, simplemente, se hubiera cansado y hubiera abandonado su obra. La gente decía que los andares como se hace la miel de limon para raspados blancos y el contoneo de caderas recetas rapidas para cenas thermomix dia Sanaubar provocaban en los hombres sueños de infidelidad.


Comments
  1. Kaiya says:

    La idea de poner mis manos en esa cometa… Asomé la cabeza en todos los callejones, en todas las tiendas. Era un día ventoso.